
- Símbolos Fálicos: La imaginería fálica era prevalente en la cultura de la antigua Roma. Los símbolos fálicos, como estatuas y amuletos, se utilizaban para alejar a los espíritus malignos y atraer la buena suerte. Estos símbolos a menudo se exhibían de manera destacada en espacios públicos y en joyería.
- Fluidez Sexual: Las actitudes romanas hacia la sexualidad eran más fluidas que las normas occidentales modernas. No era raro que los hombres mantuvieran relaciones tanto heterosexuales como homosexuales. La bisexualidad era más aceptada, especialmente entre las clases altas.
- Priapismo y Fertilidad: Priapo, el dios de la fertilidad y protector de los jardines, a menudo se representaba con un falo exageradamente grande y erecto. Se creía que su presencia garantizaba una cosecha abundante y protegía contra la infertilidad.
- Festivales Bacanales: Los romanos celebraban varios festivales que incluían excesiva ingesta de alcohol, baile e indulgencia sexual. El Bacanal, dedicado a Baco, el dios del vino, era uno de estos festivales donde los participantes se entregaban a comportamientos desinhibidos.
- Burdeles y Prostitución: La prostitución era legal y regulada en la antigua Roma. Los burdeles, conocidos como «lupanares», eran comunes en las principales ciudades. Las trabajadoras sexuales estaban registradas y sujetas a impuestos. Sin embargo, aún existía el estigma asociado con la prostitución y las trabajadoras sexuales a menudo eran marginadas.
Es importante destacar que las actitudes romanas hacia la sexualidad eran diversas y evolucionaron con el tiempo, influenciadas por la clase social, el género y variaciones regionales. Lo que sabemos sobre la sexualidad romana proviene de una combinación de textos históricos, arte y descubrimientos arqueológicos.
